Los gigantes Microsoft, Alphabet (propietario de Google) y Meta defendieron fuertes inversiones en infraestructuras para inteligencia artificial, demostrando que invertir en centros de datos y en chips propios vale la pena a largo plazo.
Los resultados financieros recientes revelan que los ingresos de la nube y la IA ya respaldan un alto gasto de capital, con Microsoft Cloud y Google Cloud creciendo a más del 30% anual.



